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¡Ya estamos de vuelta! Esperamos que hayáis disfrutado de los días de fiesta, que hayáis podido descansar, que el año haya empezado bien y, por supuesto, ¡que se hayan portado bien los Reyes Magos!

Con el nuevo año vienen los buenos propósitos, y nosotras, desde Memoria Vital Psicología, os vamos a proponer uno: envejecer de forma activa y saludable.

¿Qué es el Envejecimiento Saludable?

 

Según el Informe Mundial sobre el envejecimiento y la Salud de la OMS, el Envejecimiento Saludable es:

El proceso de desarrollar y mantener la capacidad funcional que permite el bienestar en la vejez.

 

Según este informe, hay datos que demuestran que la pérdida de capacidad funcional que normalmente se asocia al envejecimiento, solo se relaciona vagamente con la edad cronológica de una persona. Es decir, la pérdida de funcionalidad (la incapacidad para desenvolvernos como lo hacíamos habitualmente por nosotros mismos) conlleva una mala calidad en la vejez y la vida, y no depende únicamente de los años que tengamos.
Del mismo modo nos indican que no hay una persona mayor típica, sino que la diversidad que existe entre las personas mayores en cuanto a capacidades y salud se basan en hechos ocurridos a lo largo de su vida.

Citamos textualmente:

“Aunque a la larga la mayoría de las personas mayores experimentarán múltiples problemas de salud, la edad avanzada no implica dependencia.

La mala salud no tiene que ser una característica predominante de la edad avanzada. La mayoría de los problemas de salud que enfrentan las personas mayores están asociados con enfermedades crónicas, en particular enfermedades no transmisibles. Muchas de estas pueden prevenirse o retrasarse con la adopción de hábitos saludables. Otros problemas de salud pueden tratarse con eficacia, sobre todo si se los detecta a tiempo. E incluso las personas con disminución de la capacidad pueden vivir una vida digna y de permanente crecimiento personal en los entornos favorables adecuados. Sin embargo, el mundo está muy lejos de estos ideales”.

Y sabiendo esto ¿Qué podemos hacer nosotros? ¿Cómo podemos poner de nuestra parte para decantar la balanza hacia un envejecimiento saludable?

 

El envejecimiento saludable es una forma de vivir, de cuidarse, y no solo para llevarlo a cabo cuando tengamos una edad avanzada. El envejecimiento saludable lo podemos poner en práctica DESDE ESTE MOMENTO. Tal como hemos visto, tener un buen envejecimiento es la suma de vivencias y hábitos que tenemos a lo largo de nuestra vida, y cuanto antes comencemos a incluir estos hábitos en nuestra forma de vida, mejor.
Sin embargo, es cierto que muy pocos somos capaces de planificar con 30 años esa etapa vital, de manera que os vamos a dar una serie de recomendaciones que, si bien son aplicables a cualquier edad adulta, son de especial interés cuando la edad de jubilación se acerca.
Sobre los 55-60 años deberemos de empezar a tener en cuenta una serie de recomendaciones.

 

Recomendaciones:

 

 

1.- Planifica tu jubilación.

 

La gran mayoría desean que llegue ese ansiado momento en que dejas de trabajar y puedes tener mucho tiempo libre, no madrugar, etc. Pero hay que tener en cuenta muchos factores para tener una buena jubilación: económicos (¿voy a estar cubierto para vivir sin agobios?), de tiempo (de dormir, no hacer nada o leer todo el tiempo también se aburre uno… ¿a qué tienes previsto dedicar tu tiempo?), sociales (¿tienes un grupo social de amigos o familia con los que pasar tu tiempo?), salud (¿tienes algún problema de salud al que debes prestar más atención o solucionar antes de entrar en una edad más avanzada donde las complicaciones pueden ser mayores?), etc.

Una vez llegada la jubilación será importante establecer una nueva rutina de vida. No tenerla nos hace sentir inseguros, perdidos, sin un propósito, y esto afecta a nuestro estado de ánimo y a nuestra autoestima.

 

2.- Actividad física.

 

Si este ejercicio es en buena compañía, nos relacionamos socialmente y conseguimos un doble efecto positivo.

¿Qué os vamos a contar sobre la necesidad de hacer ejercicio que no hayáis leído ya? Mantener un nivel de actividad adecuado (mínimo 30 minutos de ejercicio moderado al día) es beneficioso tanto a nivel físico, como psicológico y emocional.
Segregamos endorfinas que son la hormona de la felicidad. También eliminamos toxinas y depuramos nuestro organismo.

Además, con el ejercicio prevenimos y/o paliamos los efectos de muchas enfermedades.

 

 

3.- Alimentación.

 

Una buena alimentación nos aportará, junto con el ejercicio físico, un plus de salud.
Beber dos litros de agua al día, comer frutas y verduras, moderar la carne roja, tomar más perscado (más omega 3), etc.
Si además padecemos una enfermedad crónica, como colesterol o diabetes, podemos ir a un nutricionista para que nos de unas indicaciones adecuadas sobre cómo llevar nuestra dieta.
Debemos recordar que la prevención hoy nos puede ahorrar muchos disgustos mañana.

 

4.- Actividad mental.

Arte, historia, mecánica, geografía, cocina, piano, nuevas tecnologías… ¡Estudiar algo nuevo siempre es una buena opción!

 

Podemos estar activos mentalmente de muchas formas: cuando nos relacionamos con un grupo nuevo de personas, cuando hacemos ejercicios de psicoestimulación o talleres de memoria, cuando aprendemos una nueva actividad (desde tocar un instrumento a aprender a lavarse los dientes con la mano contraria), cuando leemos, cuando estudiamos, cuando enseñamos (voluntariado), etc.

 

5.- Relaciones sociales.

 

En esta etapa las relaciones sociales cambian. Cuando ha llegado el momento de la jubilación dejas de relacionarte con tantas personas como lo hacías en tu trabajo. Seguramente mantendrás algunas relaciones, pero no con la misma asiduidad (a diario).
Tomarte tu tiempo para estar más con la familia o retomar antiguas amistades a las que no les podías dedicar el tiempo que deseabas, puede ser una buena opción.

También puedes apuntarte a un curso sobre algo que siempre hayas querido hacer; pintura, tocar un instrumento, cocina, lectura, confección, idiomas, etc. Además de estimular tu mente te relacionarás socialmente y aportarás a tu autoestima ese plus de eficacia que se pierde con la jubilación.

Este tipo de cosas puedes hacerlas una vez jubilado, pero si las comienzas antes, te será menos brusco el cambio y más fácil el paso de unas actividades a otras. No será dejarlo todo para empezar una nueva vida, sino que será continuar con la que tenías, pero con más tiempo para dedicarle a lo que te gusta.

 

6.- Fuera el estrés.

 

Llevar una vida alejada del estrés es recomendable a todas las edades, pero es cierto que el ritmo de vida que llevamos hoy en día lo hace difícil.

Aun así, cuando se acerca la jubilación, y con una edad en la que por regla general nuestras responsabilidades son menos (los hijos ya son mayores y tenemos más tiempo para nosotros), es momento de plantearnos no echarnos más trabajo encima y llevar una vida más relajada. Podemos empezar a plantearnos delegar responsabilidad e incluso enseñar al que probablemente sea nuestro “predecesor” en el trabajo.

Es el momento de comenzar con hobbies aplazados, buscar momentos de relax semanal, iniciar nuevas actividades que nos resulten placenteras, etc.

 

7.- Control de la salud.

 

La realización de chequeos periódicos es importante en todas las facetas de la vida. Pero cuando se acerca la vejez es de especial importancia ya que podemos detectar posibles problemas o déficits que será mejor solucionar cuanto antes. Además, en ciertos casos (operaciones por ejemplo) la edad avanzada juega en nuestra contra.

 

 

8.- Sueño de calidad.

 

Y por supuesto el sueño.
Generalmente la calidad de este desciende con el envejecimiento, pero se puede mejorar con los hábitos que os hemos recomendado. Es innegable que, si nos alimentamos bien, hacemos ejercicio habitualmente, mantenemos una buena salud, nos relacionamos socialmente, estamos activos (física y mentalmente), etc. Estaremos satisfechos, y todos hemos comprobado que, felices y satisfechos, dormimos mejor.
Esta calidad en el sueño nos aportará otro plus de salud porque, como sabéis, dormir adecuadamente ayuda a nuestro cerebro a eliminar toxinas, fijar recuerdos y a mantenernos en un estado óptimo durante el día.

 

9.- Satisfacción vital. Alimenta tu alma.

 

Sobre todo y ante todo: disfruta.
La vejez no tiene por qué ser una época mala.
En el caso de un familiar muy cercano, fue una de sus mejores épocas de vida. Después de una vida nada fácil, llegada la vejez; aprendió a escribir, aprendió teatro, cantó, viajó, disfrutó de su familia, de sus amigos, de jugar a las cartas, de sentarse a tomar el “fresco” en la calle. Se arreglaba todos los días. Vivía sola y era total y plenamente funcional.
Tenía sus achaques sí, pero no le impedían hacer NADA.

 


 

 

Esperamos haber despertado en vosotros la conciencia del envejecimiento saludable y activo, sobre todo en lo relativo a que, ¡Cuánto antes empecemos, mejor!

Si tenéis alguna duda, consulta o simplemente no sabéis cómo llevarlo a cabo, no dudéis en poneros en contacto con nosotras. Como siempre, ¡estaremos encantadas de atenderos!

¡Os deseamos un feliz lunes y una mejor semana!

 

Memoria Vital Psicología.

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