Según el informe de 2016 del IMSERSO sobre las Personas Mayores en España, del total de habitantes en 2015, el 18,7 % eran personas mayores de 65 años, y de estos, el 6 % lo eran mayores de 80 años.
En el 2060 más del 33 % de la población de países como Japón, Italia, Alemania y España superará los 65 años.
Con el envejecimiento de la población estamos llegando a una situación en la que hay, y habrá, más personas en situación de dependencia debido a que, a partir de los 80 años, comienzan a mermar las capacidades funcionales. También se asocia este envejecimiento de la población con el incremento de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer. A raíz de esto hay más cuidadores informales en la medida en que no todas estas personas pueden ser atendidas por un cuidador profesional o no tienen los recursos necesarios para ello.
Por otro lado, estos cuidadores informales son en su mayoría familiares que realizan los cuidados a tiempo completo (conviviendo con la persona dependiente), y en muchos casos estos mismos cuidadores son personas mayores de 65 años.
Consecuencias del cuidado.
El cuidado de una persona dependiente repercute en muchos ámbitos de la vida del cuidador como, por ejemplo:
El económico: en la medida que tiene que destinar recursos propios al cuidado o dejar de trabajar para dedicarse por completo a la persona.
El social: pérdida de relaciones sociales consecuencia de una menor disponibilidad de tiempo propio para dedicar a las relaciones con amigos, otros familiares, etc.. En el ámbito social también aparecen problemas específicos en la vida familiar como son las diferencias de opinión en cuanto al cuidado con hermanos, padres, etc., así como problemas en las relaciones con el cónyuge, los hijos, o incluso los nietos, por una falta de relación con ellos, por un malhumorado estado de ánimo, o por recriminaciones de éstos, precisamente, por la falta de autocuidado.
Todo esto tiene consecuencias importantes a nivel de salud, tanto física como psicológica. Se sabe que físicamente los cuidadores informales tienen más probabilidad de sufrir dolores musculo esqueléticos, dolores de cabeza, insomnio, etc., así como problemas más graves como los cardiovasculares.
A nivel psicológico encontramos problemas como estrés, ansiedad, depresión, culpa, ambivalencia (entendida como la coexistencia de dos emociones o sentimientos opuestos). Éstos inciden claramente sobre la salud física siendo claros predictores y/o promotores de los anteriores.
Presente y futuro de la situación ¿Qué podemos hacer?
La actual Ley de la Dependencia no ha servido para dar una respuesta a las necesidades de los cuidadores, y la mayoría de ellos no reciben ayuda de ningún tipo. Las ayudas existentes no llegan a todos, ya sea por la falta de difusión, por la falta de profesionales que la administración pública dedica a ello, o por la falta, directamente, de programas de ayuda, apoyo y formación existentes.
Los programas de psicoeducación han demostrado su eficacia para paliar los efectos psicológicos (estrés, ansiedad, …) que supone cuidar a una persona dependiente, ya sea dependiente por incapacidad física o por enfermedades neurodegenerativas como las demencias.
Memoria Vital Psicología ofrece programas de psicoeducación para cuidadores y familiares que incluyen principalmente:
• Formación para conocer las características diferenciales de la enfermedad que sufre la persona dependiente. Por ejemplo, no todas las demencias son iguales o tienen las mismas características a nivel de comportamiento del enfermo y de manejo por parte del cuidador. No se tratará igual a una persona dependiente con demencia y sin demencia, o con dolor crónico que sin él. Además, desde una perspectiva centrada en la persona, teniendo dos personas la misma enfermedad no la sufrirán ni afrontarán de la misma manera.
• Entrenamiento en habilidades sociales como puede ser empatía o las habilidades de comunicación o escucha.
• Formación en técnicas para el manejo de los síntomas conductuales y psicológicos en el caso de las demencias. O lo que es lo mismo, técnicas para la prevención y el manejo de comportamientos que resultan problemáticos en la convivencia con una persona afectada de demencia como pueden ser las preguntas repetitivas, el vagabundeo, la agresividad, los estados de agitación, el sonambulismo, etc.
• Consejo individual y familiar en los problemas puntuales que puedan surgir en el cuidado; atendiendo a la individualidad de la persona dependiente (sus propias características de personalidad, su historia de vida, sus valores, etc.), siempre desde el respeto y la comprensión de las circunstancias familiares y la confidencialidad.
Dentro del consejo familiar se realizan sesiones puntuales de mediación familiar para resolver los desacuerdos con el menor grado de estrés posible, dinámicas de grupo para fomentar la empatía y cooperación entre miembros de la familia, etc.
• Grupos de Ayuda Mutua (GAM) donde distintos cuidadores ponen en común sus experiencias, sus preocupaciones, sus problemas, así como las soluciones que les han dado o lo que la experiencia les ha enseñado.
• Talleres de Respiro Familiar que consisten en, por ejemplo, talleres de cocina grupales, salidas de ocio con otros familiares, etc. Estos talleres se realizan mientras se interviene con el usuario en el domicilio, quedando cubierta la necesidad de que haya alguien al cuidado de la persona dependiente.
También es importante, si no es lo más importante, la concienciación de los propios cuidadores informales. En muchos casos, éstos no se cuidan ni física ni psicológicamente, con la excusa de no tener “tiempo” o porque creen que no merecen tener un respiro cuando su familiar se encuentra en esa situación. Al mismo tiempo, en la mayoría de casos, piensan que si ellos no están nadie será capaz de cuidar de su familiar como lo hacen ellos.
Bajo esta premisa es importante que se hagan una pregunta:
«Si no me cuido, si no acudo a mis citas médicas, no salgo con amigos, no descanso correctamente, no acudo a un psicólogo cuando noto claros síntomas de depresión, ansiedad o estrés, y, finalmente, caigo enfermo:
¿Quién cuidará de mi familiar?»
• Para esta situación ofrecemos un servicio de Concienciación en la importancia del autocuidado. Es decir, que el cuidador se cuide físicamente (alimentación, sueño, ejercicio, acudir a citas médicas, etc.), que tenga tiempo para sus relaciones sociales o hobbies, prevención del sentimiento de culpa y la ambivalencia, etc. Este servicio lo puede solicitar directamente el cuidador o los familiares o personas allegadas que crean que lo necesita.
Conclusiones
En Memoria Vital Psicología creemos que también es necesario el fomento y cuidado de las capacidades de las personas mayores durante más tiempo, con programas de prevención y fomento de la autonomía e independencia, evitando así que personas que funcionalmente pueden permanecer autónomas lo hagan durante más tiempo.
La gran mayoría de la población estará afectada de una u otra forma por esta circunstancia en un futuro próximo. La situación del cuidador informal hoy en día tiene un impacto personal y familiar importante, así como también lo tiene a nivel social, institucional y económico. La concienciación de esta situación y la prevención de los problemas que surgen en el ámbito del cuidador informal son una prioridad para nosotros, ya que no podemos olvidar que, muy posiblemente, un cuidador mal cuidado será una persona dependiente en un futuro.