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Buenos días, en esta ocasión, a diferencia de otros días donde nos centramos en las personas mayores, os vamos a hablar de los tipos de ansiedad (normal y patológica) y el miedo.

 

¿Qué es el MIEDO?

 

El miedo es una emoción considerada como básica (emociones básicas), producida por un peligro presente e inminente y que se encuentra muy ligada al estímulo que lo genera.

Se activa por la percepción de daño o peligro y esta percepción de daño puede ser físico o psicológico. Es decir, el miedo es activado tanto por amenazas y peligros a nuestro bienestar físico, como psicológico.

Ejemplos de miedo son:

Miedo a las arañas, a las serpientes, a las alturas… pero es un miedo que nos produce una araña cuando de repente nos la encontramos detrás de un mueble, una serpiente que nos encontramos por el campo o si nos asomamos a un balcón en un noveno piso.

También podemos sentir miedo psicológico si, por ejemplo, estamos teniendo una discusión con nuestro jefe y pensamos que nos va a despedir.

Miedo sentimos cuando caminamos por un callejón desierto y oscuro y de repente escuchamos un ruido a nuestra espalda.

Otro ejemplo es el miedo al dentista, pero no miedo a ir al dentista, sino el hecho de sentir miedo al estar allí sentados en el sillón con todos los instrumentos a nuestro alrededor.

El miedo se traduce en respuestas de escape y evitación, previene interactuar con elementos potencialmente peligrosos y facilita los vínculos sociales ayudando a la huída de otros o ayudando en la defensa colectiva.

 

 

 

 

¿Qué es la ANSIEDAD?

 

Ansiedad normal.

 

La ansiedad hace referencia a la anticipación de un peligro futuro, indefinible e imprevisible, siendo la causa más vaga y menos comprensible que el miedo. Este sentimiento de amenaza o peligro permite movilizar anticipadamente acciones preventivas.

Este tipo de ansiedad no supone un problema, de hecho nos ayuda a prepararnos para el futuro. Por ejemplo cuando estamos nerviosos ante un examen y lo preparamos bien para no suspender o cuando sentimos preocupación ante la incertidumbre del lugar al que vamos de viaje y decidimos buscar información sobre el lugar, planos, sitios que visitar o los números de teléfono a los que tenemos que llamar ante cualquier adversidad.

Como hemos dicho la ansiedad es un estado mental de anticipación, en que experimentamos nervios y desasosiego. Es una sensación desagradable que nos pone en tensión. Pero a su vez es una respuesta normal de nuestro organismo que interpreta que debemos ponernos alerta ante un acontecimiento cercano en el tiempo. El problema está cuando algunas personas se ven secuestradas por la ansiedad.

 

Ansiedad patológica.

 

La ansiedad comienza a ser un problema cuando en realidad no hay nada “racional” de lo que preocuparse, no se afronta adecuadamente o no hay solución posible. Entonces la ansiedad se convierte en patología, es decir, en un problema psicológico que, por suerte, podemos y debemos tratar.

La ansiedad mantenida en el tiempo está muy relacionada con trastornos del sueño, de la alimentación, problemas digestivos…

Los efectos subjetivos, es decir, lo que notaréis ante la ansiedad es: angustia, tensión, nerviosismo, malestar, preocupación y/o pavor.

Hay muchos tipos de trastornos de ansiedad y algunos de ellos son:

Trastorno de Ansiedad Generalizada: es una respuesta de ansiedad y preocupación excesivas sobre una amplia gama de acontecimientos o actividades (trabajo, familia, amigos, etc.), que se prolongan en el tiempo y que genera un estado de preocupación que no puede ser controlado.

Trastorno de Pánico: son episodios impredecibles y recurrentes de pánico que tienen un comienzo brusco y van acompañados de palpitaciones, dificultad respiratoria, dolor en el pecho, mareos, visión borrosa, etc. También  de una sensación de irrealidad y temor a perder el control, enloquecer o tener sensación de muerte inminente. Con el tiempo, las personas que sufren muchos de estos episodios, desarrollan ansiedad anticipatoria y evitan los sitios o situaciones que desencadenan el pánico.

Agorafobia: temor irracional a estar en sitios abiertos.

Trastornos fóbicos: aparición de un temor marcado y persistente ante la exposición a determinados objetos, animales o situaciones. Ejemplos son las fobias a algunos animales, visión de sangre, espacios cerrados (claustrofobia), etc. La evitación de lo que produce la fobia interfiere en el funcionamiento social u ocupacional.

Fobia Social: temor a presencia de personas no familiares o conocidas, temor a hablar en público, a ser evaluado por otras personas, al encuentro con personas extrañas, etc.

Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC): la ansiedad surge ante ideas obsesivas que son alividadas por la ejecución de una conducta compulsiva. Por ejemplo el temor a ser contaminado por gérmenes que es aliviado por el lavado repetido (y excesivo) de las manos.

Trastorno de Estrés Postraumático: aparece después de vivir un episodio de miedo muy intenso, generalmente ligado a la posibilidad de sufrir daños graves y a la amenaza de peligro de la propia vida o de otros. Es común en soldados que vuelven de la guerra, de personas que han sufrido una agresión sexual, personas que han tenido un accidente de tráfico, etc.

 

Diferencias entre miedo, ansiedad y ansiedad patológica.

 

La mayor diferencia entre miedo y ansiedad radica en que el miedo es producido por un peligro PRESENTE E INMINENTE y la ansiedad es producida por un miedo ANTICIPADO. Os vamos a mostrar esta diferencia con un ejemplo:

Te pueden dar miedo las serpientes si te encuentras con una, pero te da ansiedad si no vas nunca al campo por miedo a encontrarte una (peligro anticipado), pero además no vas a visitar a tus padres en años porque viven en un pueblo y están rodeados de campo. Esta situación te produce, además de la ansiedad, tristeza porque no ves a tus padres en años y, además,  interfiere con tu vida y tus relaciones (tus padres y hermanos no lo entienden).

Saber diferenciar entre un miedo o una ansiedad normal tiene importantes consecuencias para nuestro estado de ánimo, nuestra salud, relaciones sociales y nuestra salud psicológica. En incontables ocasiones nos encontramos con personas que tienen una sensación de ansiedad normal porque, por ejemplo, tienen que hacer una entrevista de trabajo y tratan lo que sienten como algo patológico. Por desgracia, si consideras que lo que sientes es algo GRAVE, se convertirá en algo grave porque lo vivirás de esa manera. La Inteligencia Emocional nos enseña a distinguir con claridad nuestras emociones, en cada situación y contexto, así como nos enseña a cómo regularlas o, simplemente, cómo dejarlas estar ahí porque “deben estar”.

Todas las emociones tienen una función, aunque sean emociones a las que damos una interpretación desagradable. La función del miedo es protegernos ante peligros inminentes. La de la ansiedad no patológica es la de anticiparnos y darnos la oportunidad de prevenir una amenaza futura. Sin embargo, la ansiedad patológica no solo no tiene una función sino que interfiere de forma negativa en nuestra vida y nuestra salud.


 

No queremos despedirnos sin desearos unas bonitas y felices navidades rodeados de vuestros seres queridos. Y, por supuesto, un ¡FELIZ AÑO 2020!

Volveremos con el blog después de las fiestas. ¡Gracias por haber estado ahí este 2019!

 

Asociación Memoria Vital Psicología.

 

 

 

Bibliografía: 

Fernández-Abascal, E.G., García, B., Jiménez, M.ª P., Martín, M.ª D. y Domínguez, F.J. (2010). Psicología de la emoción. Ed. Universitaria Ramón Areces.
Belloch, A., Sandín, B. y Ramos, F. (2009). Manual de Psicopatología, Vol. II. Ed. Mc. Graw Hill.
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